Museo De Arte Contemporáneo

Quienes somos y qué hacemos en el museo de Arte Contemporáneo de Herrera De Pisuerga
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Quienes Somos
El Museo De Arte Contemporáneo en Palencia es simplemente una idea, El Museo de Arte Contemporáneo de Herrera De Pisuerga es una ilusión que como La fotografía digital pone al alcance de cualquiera producir una imagen, los tiempo cambian las personas y la ideas evolucionan tanto como ha evolucionado internet en los últimos años que permite la difusión inmediata y aparentemente democrática de toda idea, imagen, documento o información. Dicen que en el año 2002 ya se generaron tantas fotografías en internet como en toda la historia de la fotografía. Y que en 2016 se ha multiplicado por cien dicho número.
Crear historia
Una colección de arte es muchas cosas. Es, por encima de todo, una forma de construir una visión del mundo, crear una trama a partir del significado de todas sus obras y de todas las líneas, más o menos visibles, que las unen. Una colección es una narración que se cimienta a partir del trabajo de todos los artistas que la componen. Es un conjunto de obras, pero también de nombres. En el principio de todo, siempre están las personas. Por eso, hay también algo de los propios creadores: más allá de sus piezas, son los artistas, con sus trayectorias e incluso con otros trabajos, quienes se hallan representados.
Colección de Arte Moderno
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Una colección es también un contexto, un lugar en el que las lecturas y relecturas de cada obra quedan condicionadas por el resto. No es una trama plana y constante, sino irregular. Dispone de un motivo más o menos visible. Se establece como una red en la que los sentidos son establecidos por cada una de las obras y por su relación con los demás. Esta suma de subjetividades, condicionadas por la historia de cada colección, hace de ella un lugar sumamente complejo. Una colección es también un lugar en el que las categorías que ordenan nuestra sociedad son ejercidas y enaltecidas. Su noción proviene del proyecto moderno decimonónico, en tanto que otorga un valor clave al objeto en el momento en que despega su producción industrial, se facilita el comercio global y, en definitiva, se adora al objeto por ser objeto. Esta idea, como señala Didier Maleuvre, alimenta el nacimiento de centenares de museos en Occidente en un momento en que “ser” y “poseer” van unidos de la mano. Sumamos a esto los principios de unicidad, de originalidad y de fetiche. Al mismo tiempo, debemos añadir la noción que se halla detrás del museo colonial, que perversamente atesora los objetos de las sociedades que desarticula. El resultado es que una colección se establece entonces, y casi se mantiene inalterable, como una sucesión de objetos insólitos e irrepetibles que permiten crear nuevas adoraciones modernas
Coleccionar Arte Abstracto
Un museo de arte abstracto contemporáneo es un lugar en el que es difícil cuestionar la idea de colección. Ligando con lo dicho anteriormente, es sintomático que el postcapitalismo no ha inventado aún otra forma de coleccionar. Ahora que la economía mundial camina cada vez más despojada de su tradicional relación con el objeto y con su acumulación, rehusando (al menos formalmente) su dimensión industrial, parecería el momento para imaginar otra forma de coleccionar, más allá de la acumulación física de bienes materiales. Sin embargo, no parece ser así. Las colecciones siguen necesitando almacenes, condiciones de temperatura y humedad estables, peines para colgar, seguros,… indicios claros de que atesoran “cosas”. Si esto es así, no lo será porque el arte o, al menos, los artistas no se hayan apartado de su relación con el objeto. Las prácticas no objetuales abundan desde hace, como mínimo, cinco décadas. Los curadores, las exposiciones y la crítica lo han asumido ya como normal desde hace menos tiempo, pero ya nadie lo cuestiona. Sin embargo, el mercado y las colecciones (sobre todo las del museo) siguen basados en el objeto único.
El valor del arte
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Una colección siempre es también un pulso a la noción de valor, analizada siempre desde la tensión entre los costes originales y actuales. La cotización en su totalidad siempre debe superar la de cada una de sus obras, al generar un valor para y de la propia colección. Es un cuestionamiento también a las nociones de valor, a las que hacen de una u otra obra más o menos deseada y valorada en base a criterios nuevamente subjetivos. Pero una colección es valorada, como no podría ser de otra manera, en su comparación de otras colecciones: se inicia así una carrera con normas propias (cómo se han adquirido obras, con qué medios, con qué objetivos, cómo se muestra, quién la ve) y con criterios contradictorios. El gran éxito de las colecciones de algunos de los grandes museos de prestigio global es tanto haber adquirido las piezas clave como demostrar que sus obras son las piezas clave, para lo que han tenido que ejercer un formidable poderío crítico.
Recuperando Espacios
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Una colección es, como no podría ser de otra manera, un lugar político. Está sujeta a unas relaciones de poder al mismo tiempo que las altera con su propia actividad. Un lugar donde se ejerce una autoridad simbólica, económica y, de facto, sobre la posesión (o custodio, como diremos más adelante) de una u otra pieza. Es un mal remedo de la acción política, pero sí juega ser su reflejo, una forma tangencial e imprecisa de analizar la toma colectiva de determinadas decisiones. Una colección no es un archivo. No acumula, sino que distingue. No todo merece ser archivado, pero menos aún merece ser coleccionado. Ignoro si puede existir el archivo infinito, pero seguro que no puede existir la colección infinita, básicamente porque perdería sentido la noción de valor debatida un poco más arriba. En un archivo aquello que sobra no interfiere, en una colección, cada una de las obras que están deben ser consideradas dentro del todo.
Mantener el legado cultural
Por más que definamos una colección como de tiempo presente, de actualidad, de hoy... algún día llegará a ser de ayer. El museo, en todo caso, no es propietario, sino un mero custodio. Tiene la obligación de su preservación, pero nunca será en sentido estricto “suya”. Una colección es asimismo un análisis a las condiciones de cómo fue creada, a la historia de quien la puso en marcha, estableció las líneas de trabajo y definió la manera en que realizaría las adquisiciones. Es un retrato también de cómo esa idea fue avanzando a lo largo del tiempo, adaptándose a cada circunstancia. Una colección habla, así, de la persona o la institución que está detrás de ella. Una colección, y aún más una pública, no tiene sentido si no es expuesta, conocida, estudiada, valorada en su justa medida. Para ello, hemos hecho esta publicación. Algo me hace pensar que quienes adquirieron obras para la Colección en cada momento eran conscientes de que estaban construyendo una historia nueva, escribiendo sobre un papel en blanco una narración que sería leída algún día. Las primeras compras fueron realizadas en la década de 1980 por la Dirección General de Patrimonio Cultural a través del Consejo Asesor de Artes Plásticas. Dichas adquisiciones se fundamentaron en las obras producidas para exposiciones organizadas por la propia Comunidad. Más recientemente se crea, dependiendo de la Dirección general de Archivos y Bibliotecas, una comisión para adquisiciones, que supone un destacado incremento en los fondos.
quien@museoartecontemporaneo.com
museo de arte contemporaneo
Plaza De José Antonio Girón, 9
34400 Herrera de Pisuerga - Palencia